Rol Biológico de los Aceites Esenciales

Rol Biolu00f3gico de los Aceites Esenciales

El término «aceite esencial» es una contracción de la palabra original «quintaesencia» derivada de la idea aristotélica que definía la materia como compuesta de cuatro elementos, a saber, fuego, aire, tierra y agua.

El quinto elemento o la quintaesencia, era considerada como el espíritu o la fuerza vital. Se creía que la destilación y la evaporación eran procesos de eliminación del espíritu de la planta y esto se refleja también en la frase “bebidas espirituosas» que se utiliza para describir bebidas alcohólicas destiladas, tales como el brandy, el whisky y el aguardiente. Este frase muestra, una vez más, la referencia al concepto de la eliminación de la fuerza de la vida de la planta. Hoy en día, por supuesto, sabemos que, lejos de ser el espíritu, los aceites esenciales son de naturaleza física y compuestos por mezclas complejas de productos químicos.

La función biológica de los aceites esenciales en las plantas

Mientras los aceites esenciales se encuentran en la planta, están constantemente cambiando su composición química, lo que ayuda a la planta a adaptarse a su entorno interno y externo, lo cual, también está en constante cambio. Las investigaciones científicas recientes han demostrado que las plantas producen aceites esenciales para una variedad de propósitos, incluyendo:

Para atraer a los polinizadores y dispersores

Los insectos han sido polinizadores de flores por más de 200 millones de años. Los insectos, all igual que los humanos, son atraídos a plantas específicas por una de tres posibles razones: su aroma, su color, o su morfología o estructura física. El aroma, como un atrayente para los insectos, parece ser más antiguo que el color de las flores. Se sabe que varios insectos, incluyendo las abejas, las mariposas y los escarabajos, son atraídos por el aroma de las plantas.

Para desempeñar un papel en la alelopatía, un tipo de competencia entre plantas

La alelopatía se produce cuando una planta libera sustancias químicas para prevenir que la vegetación competidora crezca dentro de su área o zona. Un ejemplo citado a menudo se encuentra en el sur de California, el hogar del arbusto dominante, la Salvia leucophylla (el arbusto de la salvia) y la Artemisia californica (un tipo de salvia). Ambas especies liberan terpenoides alelopáticos, eucaliptol y alcanfor, en la zona circundante, lo que impide eficazmente que otras especies de plantas crezcan a su alrededor. Esta es la alelopatía. A los productos químicos que determinan el crecimiento de la competencia (terpenos, por ejemplo) se les conoce como aleloquímicos.

Para servir como compuestos de defensa contra insectos y otros animales

Las plantas, al igual que otros seres vivientes, necesitan protegerse de los distintos tipos de depredadores. Las plantas utilizan compuestos terpenoides para disuadir a los insectos y a otros animales paa que no se acerquen a ellos. Muy rara vez se encuentran insectos en las plantas de menta y la presencia de linalol en la cáscara de los cítricos confiere resistencia contra el ataque de la mosca de la fruta del Caribe. Los árboles de abeto Douglas, liberan una compleja mezcla de aceites volátiles, o terpenos, de sus agujas para defenderse contra el gusano de la yema de abeto. Aún más fascinante es que estos árboles varían la composición y producción de terpenos cada año, disminuyendo así la capacidad del gusano para desarrollar inmunidad generalizada a compuestos específicos.

Para proteger a la planta, por su naturaleza antifúngica y antibacteriana

Resinas y complejas combinaciones de terpenos son liberadas por algunas plantas y árboles y éstos actúan como antimicrobianos, antifúngicos y agentes antibacterianos contra una amplia gama de organismos que pueden poner en peligro la supervivencia de las plantas. Compuestos tales como lactonas sesquiterpénicas en plantas como la matricaria, milenrama o el cardo bendito, se han encontrado que desempeñan un papel antimicrobiano y protector importante contra animales herbívoros.

El almacenamiento del aceite esencial dentro de la planta

Las plantas almacenan los aceites esenciales ya sea en estructuras secretoras externas, que se encuentran en la superficie de la planta, o en estructuras secretoras internas, que se encuentran en el interior. Por lo general, en el caso de las plantas que tiene la estructura de secreción externa, con sólo rozarlas se imparte el aroma de la planta. En el caso de las plantas con estructuras secretoras internas, hay que romper las hojas o semillas con el fin de liberar el aceite esencial, y por ende el aroma.

Estructuras secretoras externas

Tricomas glandulares

Las estructuras secretoras externas en las plantas se llaman tricomas glandulares. Se pueden encontrar en la superficie (como por ejemplo, en las hojas herbáceas) y se cree que son responsables de la producción de productos químicos que impiden o atraen a las plagas o a los polinizadores. Los tricomas glandulares se encuentran más comúnmente en la familia de las Lamiaceaes. La capacidad de almacenamiento de aceite varía de especie en especie y también entre tricomas. Experimentos bioquímicos han demostrado que estos aceites volátiles son sintetizados por las reacciones de enzimas altamente refinadas que tiene lugar dentro de la planta.

Aceites esenciales comunes que tienen tricomas glandulares: albahaca, lavanda, mejorana, melisa, orégano, menta, romero y menta verde.

Estructuras secretoras internas

Cavidades secretoras y conductos

Las cavidades secretoras y los conductos consisten en espacios grandes, intercelulares que se forman ya sea por la separación de las paredes de las células vecinas, o por la desintegración de las células. Las cavidades se producen como espacios esféricos y se encuentran con mayor frecuencia en las familias Myrtaceae y Rutaceae. Los conductos son espacios más alargados y son típicos de las Asteraceae (Compositae sin.), Pinaceae, Apiaceae (Umbelliferae sin.), y las familia de las Coniferae.

Aceites esenciales comunes con cavidades secretoras: Aceites cítricos, como bergamota, pomelo, limón, lima, naranja y mandarina; Especies de eucalipto; Clavo de olor; y los árboles de resina: Benjuí, incienso y mirra.

Aceites esenciales comunes con conductos secretores: Angelica, alcaravea, semillas de zanahoria, eneldo, hinojo, abeto, cedro, pino, enebro y ciprés.

Células de aceites esenciales

Las células de aceites esenciales se encuentran en el tejido de la planta y son diferentes de otras células en contenido y el tamaño. A menudo se pueden encontrar en toda la planta y son más frecuentes en las familias de las Lauraceae, Piperaceae, gramíneas, y la familia Zingiberaceae.

Aceites esenciales comunes con células: Laurel, pimienta Negra, cardamomo, canela, citronela, jengibre, hierba de limón, nuez moscada, palmarosa y pachulí.

{slider=Bibliografía}

  1. Sell, Charles. (2010). Chapter 5: The Chemistry of Essential Oils. (Can Baser K H, and Buchbauer G. Editors) in the book Handbook of essential oils : science, technology, and applications, (pp. 121-150). Boca Raton, FL: CRC Press, Taylor & Francis Group.
  2. Lawrence, B. (2000). Essential Oils: From Agriculture to Chemistry. NAHA’s World of Aromatherapy III Conference Proceedings, pp. 8–26.
  3. Shawe, K. (1996). The Biological Role of Essential Oils, Aromatherapy Quarterly, 50, 23-27.
  4. IBID.
  5. Shawe, K. (1996). The Biological Role of Essential Oils, Aromatherapy Quarterly, 50, 23-27.
  6. Buhner, S. (2002). The Lost Language of Plants. White River Junction, Vermont: Chelsea Green Publishing.
  7. Svoboda, K. (1996). The Biology of Fragrance. Aromatherapy Quarterly, 49, 25-28.

{/slider}

Te recomendamos