Respiración diafragmática nasal

Aprender a respirar adecuadamente es esencial si se desea obtener el máximo provecho a las rutinas de ejercicio. La tasa, la profundidad y el equilibrio entre la inhalación y la exhalación son importantes para determinar la forma en que el cuerpo reaccionará ante la actividad física.

Es necesario comprender los fundamentos del proceso respiratorio para poder entender por qué entrenar la respiración es tan importante, si no más importante, que el entrenamiento de los propios músculos.

En estado de reposo, una persona promedio respira, aproximadamente, 15 veces por minuto. La respuesta del sistema nervioso simpático se acopla en este punto pero no es hasta que la tasa de respiración disminuye a 12 o menos respiraciones por minuto que la respuesta parasimpática de nuestro sistema nervioso se activa. Por lo tanto, antes de que el ejercicio haya comenzado, ya los mecanismos de respuesta del «instinto de luchar o salir huyendo» se activan. Tan pronto comienza el ejercicio, los niveles de dióxido de carbono aumentan enviando señales al sistema respiratorio para que aumente la tasa de respiración, a aproximadamente 40 a 50 respiraciones por minuto.

Los músculos que se usan para la inhalación (o músculos inspiratorios) son el diafragma, los inter-costales inspiratorios, esternocleidomastoideo y los escalenos. Los músculos que intervienen en la exhalación (o músculos espiratorios) son los abdominales, los oblicuos externos e intercostales espiratorios. Los pulmones y la cavidad torácica son estructuras elásticas que responden a la fuerza involucrada en la respiración. No importa la intensidad del ejercicio en si, la mayor parte del esfuerzo en el cuerpo se produce a partir de los músculos inspiratorios: específicamente, el diafragma.

La única manera de entrenar el músculo del diafragma para que soporte de manera adecuada el esfuerzo de la actividad física es a través de la respiración diafragmática nasal, la cual implica la introducción de aire en los pulmones de manera que se expanda el estómago y no el pecho. La mayoría de las personas respiran por la boca y esto se traduce en una utilización de menos del 50% de la capacidad pulmonar ya que la respiración por la boca rara vez lleva al aire por debajo de la línea del pecho y es allí, en los lóbulos superiores de los pulmones, donde se encuentra la mayoría de los receptores de «estrés de emergencia». Al promover el uso completo de los pulmones llevamos oxígeno a los lóbulos inferiores de los pulmones donde se encuentran receptores calmantes y relajantes.

Impacto del «instinto de luchar o salir huyendo» en el organismo:

  • Aumento de la frecuencia cardíaca
  • Aumento de la producción de bio-transmisores (los cuales le dicen al cuerpo que su supervivencia está amezada) que envian niveles perjudiciales de sustancias químicas a la sangre
  • Aumenta de la tensión muscular
  • El cuerpo quema azúcar en lugar de grasa
  • Suben los niveles de lactato en la sangre
  • Se acentúan los mecanismos de coagulación de la sangre
  • El flujo sanguíneo es dirigido lejos de los órganos internos, hacia los músculos de las extremedidades
  • Se ralentiza drásticamente la digestión

Todo esto es mucho más fácil de manejar a través de la respiración diafragmática nasal. Recuerde, el ejercicio fue diseñado para fomentar la salud, no para impedirla.

Te recomendamos