¿Qué es el Qigong?

El Qigong es un antiguo sistema de salud chino que integra posturas físicas, técnicas de respiración y enfoque de la intención.

La palabra Qigong (Chi Kung) se compone de dos palabras chinas. Qi se pronuncia «chi» y se traduce como fuerza vital o energía vital que fluye a través de todas las cosas del universo. La segunda palabra, Gong, pronunciada «gung», significa logro o habilidad que se cultiva a través de la práctica constante. Juntos, Qigong (Chi Kung) significa cultivación de la energía como sistema practicado para el mantenimiento de la salud, la curación y aumento de la vitalidad.

El Qigong es la integración de posturas físicas, técnicas de respiración y de intenciones específicas.

El Qigong puede ser clasificado como práctica marcial, médica o espiritual, pero todos estos estilos tienen tres cosas en común: todos involucran posturas, (ya sea en movimiento o estáticas), técnicas de respiración y enfoque mental. Algunas prácticas aumentan el Qi o lo ayudan a circular para limpiar y a sanar el cuerpo, y otras lo almacenan o emiten para ayudar a sanar a otros. Las prácticas van desde lo interno y suave como el Tai Chi hasta lo externo y vigoroso como el Kung Fu. Es importante hacer notar que los movimientos lentos y suaves de la mayoría de las formas de Qigong pueden ser practicados por personas de todos los grupos de edad y que éstos, además, pueden ser fácilmente adaptadas para personas con discapacidad física.

Al igual que sucede con otros sistema de sanación, el Qigong no es una panacea, pero sin duda alguna es una práctica altamente eficaz. Muchos profesionales de la salud recomiendan el Qigong como una importante forma de medicina complementaria alternativa.

El Qigong crea conciencia e influye en dimensiones de nuestro ser que no forman parte de los programas de ejercicio tradicionales. La mayoría de los ejercicios no toman en consideración los meridianos utilizados en la acupuntura ni hacen hincapié en la importancia de integrar la intención o las técnicas de respiración a los movimientos físicos. Cuando estas dimensiones se añaden, los beneficios del ejercicio aumentan exponencialmente.

Los movimientos suaves y rítmicos de Qigong reducen el estrés, desarrollan resistencia, aumentan la vitalidad y mejorar el sistema inmunológico. También se ha demostrado que mejora el sistema cardiovascular, respiratorio, circulatorio, linfático y las funciones digestivas.

Las personas que practican el Qigong de forma constante afirman que éste les ayuda a recuperar la vitalidad, a mantener la salud y a acelerar los procesos de recuperación de las enfermedades. Investigaciones científicas recientes confirman que el Qigong reduce la incidencia de caídas en la población anciana, uno de los problemas principales de salud en este grupo de edad. Sin embargo, el efecto más importante a largo plazo es que el Qigong permite restablecer la conexión entre el cuerpo, la mente y el alma.

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