Protector solar: cuál usar?

Las bondades de los rayos solares, su papel en la síntesis de vitamina D y su acción terapéutica en diversas enfermedades hicieron que a inicios del siglo XX se incrementaran los llamados “baños de Sol”. La exposición al Sol se ha convertido en los últimos años en una de las actividades colectivas más frecuentes, muchas veces exageradas y sin las precauciones mínimas necesarias.

Los protectores solares son necesarios, especialmente si sabemos que pasaremos horas bajo los rayos del sol, como es el caso de los niños que hacen deporte en exteriores o que van a la piscina o a la playa con mucha frecuencia. En cuanto a los protectores solares, la mayoría de las marcas comerciales utilizan ingredientes – cinamatos, PABA, oxibenzona, salicilatos, benzofenonas, y Antranilatos, entre otros – que pueden producir efectos secundarios indeseables. Estos ingredientes se absorben a través de la piel y en algunos casos, sus rastros aparecen en el plasma o en la orina.

Los ingredientes activos de los bloqueadores solares varían de un fabricante a otro pero éstos se pueden dividir en: agentes químicos o agentes físicos. Los protectores solares químicos trabajan mediante la absorción de la energía de la radiación UV antes de que afecte su piel. Los bloqueadores solares físicos reflejan o dispersan la radiación UV antes de que llegue a la piel. Algunos protectores solares combinan agentes químicos y físicos.

Químicos vs. Físicos: ¿Cuál es mejor?

Los protectores solares químicos están formulados a base de varios ingredientes activos. Esto se debe a que ningún ingrediente logra bloquear la totalidad del espectro Ultra-Violeta (a diferencia de los bloqueadores solares físicos) por lo tanto, mediante la combinación de varios productos químicos, cada uno con el bloqueo de una región diferente de la luz UVB, los fabricantes logran formular filtros solares que proporciona protección de amplio espectro.

Uno de los problemas más serios con estos bloqueadores es la alta incidencia de reacciones alérgicas que los ingredientes químicos producen en el la piel. Adicionalmente, sólo unos pocos productos químicos bloquean la región UVA y se sabe que los rayos UVA también puede causar, a largo plazo, lesiones en la piel.

Los bloqueadores solares físicos usan uno de los dos tipos de agentes disponibles: el óxido de zinc o el dióxido de titanio. Ambos proporcionan protección solar de amplio espectro (UVA y UVB) y son lo suficientemente suaves para el uso diario. Este tipo de bloqueador es especialmente útil para personas con piel sensible ya que no suelen causar irritación. La mayoría de los dermatólogos recomiendan bloqueadores solares que contengan al menos un agente de bloqueo físico.

La mejor opción para niños

La Asociación Americana de Dermatología (AAD) recomienda el uso de bloqueadores solares de “amplio espectro” con un SPF (Factor de Protección Solar) de al menos 30″ y sugiere que se aplique diariamente en todas las áreas expuestas al sol y se re-aplique, al menos, cada dos horas. Cualquier SFP mayor de 30 hará poca diferencia; no será perjudicial pero puede dar a los padres una falsa sensación de seguridad.

Productos solares en infantes

Los protectores solares (especialmente los químicos) no deben ser utilizados en bebés menores de 6 meses ya que su piel es muy fina y delicada y pueden causarles serias reacciones alérgicas. Los bebés deben mantenerse a la sombra y deben utilizar ropa y sombreros adecuados.

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