Prevención de enfermedades renales

La nefrología es un campo de la ciencia cuya meta es identificar, estudiar y tratar diversas enfermedades renales, genéticas y/o adquiridas, y que van desde cálculos renales hasta condiciones más peligrosas, como la nefritis o la insuficiencia renal.

Los riñones sanos realizan una serie de funciones vitales para el cuerpo. Trabajan sin parar, incluso cuando estamos durmiendo. Los riñones son responsables de filtrar las toxinas de la sangre, manteniendo el equilibrio de electrolitos en el cuerpo; ayudan a la absorción de nutrientes, la secreción de hormonas y la eliminación de desechos y exceso de fluidos, regulando así la presión arterial. Desafortunadamente, las personas sanas toman el funcionamiento normal de los riñones por sentado. Cuando se comienzan a experimentar síntomas vagos de las enfermedades renales, es muy frecuente que la enfermedad esté en etapa avanzada y que requiera de un tratamiento mucho más complejo. Debido a que los síntomas de las enfermedades renales son parecidos a los síntomas de otras condiciones de salud,las personas a veces, no reciben el diagnóstico adecuado a tiempo.

Algunos síntomas comunes de las enfermedades renales incluyen:

  • Dolores de espalda concentrados en la zona baja
  • Retención de líquido (hinchazón de los pies, piernas, manos, brazos y las bolsas bajo los ojos)
  • La fatiga y apatía
  • Episodios frecuentes de micción (a veces con dolor)
  • Hipertensión
  • Náuseas frecuentes con vómitos ocasionales
  • Dificultad para respirar y dolor en el pecho

Si usted experimenta cualquiera de estos síntomas y sospecha que puede tener algún tipo de enfermedades de los riñones, es esencial que obtenga un diagnóstico lo antes posible para evitar el avance de la enfermedad que podría convertirse en una peligrosa insuficiencia renal.

La prevención de las enfermedades del riñón, al igual que la profilaxis de cualquier otra enfermedad, se inicia con la educación sobre los factores que inciden sobre las enfermedades renales:

La obesidad es culpable de muchas enfermedades, incluidas las enfermedades renales. El exceso de peso pone demasiada presión sobre los órganos internos y los tejidos circundantes y provoca la retención de líquidos e hipertensión arterial, lo que a su vez, puede causar enfermedades renales.

La diabetes es otro de los factores principales que contribuyen a las enfermedades del riñón. Se deben deben tomar medidas cuidadosas en el control de esta enfermedad en los casos de diabetes tipo I y definitivamente se debe evitar la diabetes tipo II, con una dieta saludable y ejercicio. Con la progresión de la diabetes no controlada o mal controlada, la proteína de la sangre destruye lentamente la función de filtrado del riñón, permitiendo la progresión de las enfermedades renales.

Otro ofensor es la presión arterial alta. Según estimaciones médicas, más de una cuarta parte de los casos de enfermedades renales son causadas por la hipertensión. Volúmenes de sangre más grande de lo normal pueden conducir a daños en los vasos sanguíneos haciendo que el corazón, los riñones y los pulmones tengan que trabajar con más fuerza. Esta tensión constante en los vasos sanguíneos puede dañar los riñones los cuales no podrán desempeñar su función de manera eficiente.

Mucho sodio en la dieta también afecta a los riñones porque los hace trabajar a toda marcha para poder filtrar el exceso. Adicionalmente, el consumo en exceso de minerales puede conducir a un desequilibrio electrolítico y a cálculos renales. El exceso de sal sobre-estimula la filtración renal y esto puede dañar los tejidos delicados de los órganos.

El estrés es uno de los principales factores que pueden conducir a muchas condiciones de salud, incluyendo las enfermedades renales. El estrés hace que el corazón bombee sangre más rápido, hace que la presión arterial se eleve, que haya sensación de ansiedad y que se esté en estado de alerta, esto a su vez provoca elevación de la presión arterial alta lo que puede suponer un riesgo importante para el desarrollo de las enfermedades renales.

Por último, el abuso del alcohol también sobrecarga los riñones con materia tóxica que puede afectar la función de los riñones y, finalmente, conducir a enfermedades renales.

Tratamiento de enfermedades renales

Y ahora que sabemos que factores pueden causar enfermedad en los riñones, también es beneficioso aprender cómo se pueden tratar. Primero que todo, las enfermedades renales se clasifican en dos grupos, congénitas y condiciones renales adquiridas.

Las enfermedades del riñón pueden ser agudas o crónicas. Dependiendo de la categoría de las enfermedades renales, el tratamiento puede variar y el resultado dependerá de la gravedad de la enfermedad. Algunas enfermedades, como la glomerulonefritis membranosa, por ejemplo, no tienen cura conocida y, finalmente, supondrán una insuficiencia renal total. Los pacientes afectados de insuficiencia renal total, por lo general, tienen que someterse a diálisis peritoneal y hemodiálisis periódica con el fin de filtrar la sangre para compensar la función perdida de los riñones. Otra opción para los pacientes con enfermedad renal grave implica recibir un trasplante de riñón, lo cual puede tomar años.

Las restricciones dietéticas son muy importantes, al igual que un tratamiento médico adecudado. Se recomienda a los pacientes con enfermedades renales limitar el consumo de sodio, potasio y fósforo. El exceso de estas sustancias puede dar lugar a desequilibrios electrolíticos peligrosos que pueden causar debilidad en los huesos, palpitaciones del corazón y presión arterial elevada. Además, los alimentos ricos en proteínas, como las carnes y las legumbres deben ser consumidas con moderación, ya que los riñones débiles no pueden procesar las proteínas de los alimentos de manera eficiente. Su médico le indicará la cantidad de líquido que debe tomar todos los días porque el consumo excesivo de líquidos puede producir inflamación de las extremidades, pulmones y corazón.

Es importante que todos los pacientes afectados por enfermedades renales se mantengan activos con la finalidad de promover la función renal. El ejercicio ayuda a fortalecer los músculos, regula la azúcar en la sangre y la presión arterial y ayuda en la promoción del bienestar. El sedentarismo no es aceptable para este tipo de pacientes, ya que sólo conducen a la progresión de la enfermedad a un ritmo mucho más acelerado.

En general, las hierbas como la seda de maíz, cola de caballo y bayas de enebro han mostrado resultados promisorios en el mantenimiento de la función renal, utilizados en conjunto con los típicos medicamentos prescritos para esta condición. Sin embargo, dado que las enfermedades renales son muy graves y, a veces, pueden amenazar la vida, cualquier uso de preparados a base de plantas debe ser discutido previamente con su médico.

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