Presentaciones de Remedios herbales

Los remedios a bases de hierbas se pueden adquirir o preparar de muchas formas.

Los más comunes son:

Tinturas

Las tinturas son el tipo más común para consumo interno establecido por los herbolarios. Se elaboran empapando las flores, las hojas o las raíces de las hierbas en alcohol para extraer y mantener sus propiedades. Las tinturas se conservan bien, y son fáciles de almacenar. Debido a que son preparados muy concentrados, sólo es necesario tomar una pequeña cantidad a la vez.

Infusiones

Las infusiones son formas menos concentradas y son una manera fácil de tomar hierbas en casa. El herbolario prescribe flores, hojas o tallos verdes de hierbas frescas o secas, con las que se preparan tés o tisanas. En este caso, la palabra «té» es bastante engañosa, ya que sugiere una bebida de sabor agradable y este no suele ser el caso con las hierbas de uso terapéutico. Estas bebidas se pueden endulzar con miel para hacerlas más agradables al paladar. Las propiedades de algunas hierbas, como por ejemplo, la consuelda, el malvavisco o la raíz de valeriana son destruidas por el calor, por lo que deben ser infundidos o «macerados» en agua fría durante un máximo de 12 horas. Las infusiones son rápidamente asimiladas y recomendables para niños, convalecientes y personas con digestión delicada.

Decocciones

Las decocciones son similares a las infusiones sólo que están elaboradas en base a materia más dura como raíces, cortezas, frutos secos y semillas. Utilizando las mismas proporciones, se coloca la hierba y/o semillas en una cacerola con agua y se lleva a ebullición. Luego de cocina a fuego lento durante 10-15 minutos, se cuela y se bebe caliente.

Tabletas y cápsulas

Las tabletas y las cápsulas se toman de la misma manera que los medicamentos convencionales y son útiles para las personas a las que no les gusta el sabor de las hierbas. Son elaboradas con hierbas secas, finamente molidas o trituradas.

Cremas y ungüentos

Las cremas y ungüentos se aplican externamente para aliviar afecciones de la piel, por ejemplo irritaciones o inflamaciones o para aliviar el dolor de esguinces o contusiones. Las cremas humectan la piel seca o agrietada y masajear ungüentos en contusiones y esguinces ayuda a aliviar el dolor. En ambos casos, los ingredientes activos de la hierba pasan a través de los poros de la piel hacia el torrente sanguíneo para estimular la curación.

Compresas

Las compresas, ya sean calientes o frías, ayudan con dolores y malestares de articulaciones inflamadas. Se remoja un pedazo de tela de algodón limpio en una infusión de la hierba prescrita y se aplica hasta que se alivie el dolor. Se repite el procedimiento a medida que la compresa se enfría o, en el caso de las compresas frías, hasta que el dolor se alivia.

Cataplasmas

Las cataplasmas se elaboran con hierbas frescas machacadas o hierbas secas humedecidas con agua caliente hasta formar una pasta. Son buenas para articulaciones adolorídas o para extraer infecciones de forúnculos o heridas. Se coloca la hierba en un pedazo limpio de algodón y se utiliza como venda sobre el área afectada. Se deja actuar durante unas dos horas o hasta que los síntomas mejoren.

Supositorios y Duchas

Los supositorios y las duchas a veces se recetan para problemas rectales tales como hemorroides o para infecciones vaginales, respectivamente. Los supositorios ya vienen preparados. Para las duchas vaginales usualmente utiliza una infusión o decocción que se ha dejado enfriar.

Baños

Los baños de hierbas son, quizás, unos de los remedios más agradables a base de hierbas, y son un complemento útil de otras formas de tratamiento. El calor del agua activa las propiedades de los aceites volátiles que se encuentran en las hierbas de modo que se absorben a través de los poros de la piel y por inhalación a través de la nariz. En ambos casos, pasan a la sangre ejerciendo su efecto curativo.

Otros preparados de utilidad:

Jarabe

Cocinar a fuego lento las hierbas hasta que el agua se reduce a la mitad, permite que se obtenga un extracto acuoso de la planta muy concentrado. A esto se le agrega jarabe de arroz, miel o melaza y una cucharada de vinagre o vodka como agente preservante. La preparación de jarabes ofrece una manera fácil y útil de utilizar hierbas para afecciones respiratorias o digestivas.

Mieles de hierbas

Esta es una de las preparaciones más sencillas. Se utilizan hierbas secas como lavanda, salvia, romero, tomillo o eucaliptos. Es importante asegurarse de que no tengan nada de humedad. Se colocan en un frasco y se cubre con miel. Se debe dejar reposar por al menos dos semanas antes de usar. Si se ha utilizado miel de buena calidad no será necesario refrigerarla, ya que la miel en sí, es un conservante natural. Es recomendable voltear el frasco una vez al día para mantener el material vegetal sumergido, ayudar en el proceso de infusión y para a prevenir la fermentación.

Vinagre de hierbas

Los vinagres de hierbas son una de las mejores maneras de agregar minerales a la dieta diaria. Se añade material vegetal fresco o seco, como por ejemplo, diente de león, artemisa, romero, hojas de violeta o de ortiga a un frasco con tapa de plástico (las tapas de metal se oxidan con el vinagre). Se cubre con vinagre de manzana de buena calidad y se deja reposar entre 4 y 6 semanas. Algunas personas cuelan las hierbas, sin embargo, las mismas en escabeche son deliciosas!

Aceites de hierbas

Se llena un frasco limpio y seco con material vegetal fresco que se ha dejado marchitar por un par de días para que se evapore el exceso de humedad. Si el aceite es para consumo, este paso es de suma importancia ya que de otra forma podrían proliferar bacterias peligrosas para la salud. Se cubre con aceite vegetal (aceite de oliva, joroba, etc). Se almacena alejado de la luz y el calor, mientras que hace la infusión. Luego se cuela con una gasa o muselina después de 6 semanas. Si las hierbas tienen un alto contenido de agua, entonces se debe calentar, lentamente, la mezcla de hierbas y aceite, al baño María, durante todo un día y al descubierto, para que se evapore toda el agua. Luego se cuela y se embotella. Dependiendo de la hierba utilizada, estos aceites se pueden usar en la cocina o en aplicaciones tópicas, por ejemplo para masajes o frotaciones.

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