Pregunta: ¿Son malas todas las grasas?

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Respuesta:

Durante años, la grasa ha sido el enemigo público número uno. Pero ¿por qué? Muy sencillo, porque la grasa engorda!. Obstruye los vasos sanguíneos, agregándole una carga adicional al corazón y además, aumenta el riesgo de enfermedades como el cáncer de colon y de mama.

Los aceites «buenos»

Aceite Mono-insaturado (%) Poly-insaturado (%)
Avellana 78 10
Oliva 74 8
Almendra 70 17
Aguacate 70 16
Semilla de Albaricoque 60 29
Canola 56 33
Maní 46 32
Ajonjolí 40 42
Salvado de Arroz 39 35
Maíz 24 59
Soya/Soja 23 58
Nuez 23 63
Linaza 20 66
Girasol 20 66
Semilla de uva 16 70
Germen de Trigo 15 62
Cártamo (Safflower) 12 75

Sin embargo, recientemente se ha descubierto que el tema de las grasa es, en realidad, mucho más complejo. Ahora, los expertos enfatizan que no todas las grasas son iguales. Su papel en el riesgo de cáncer no está claro. Y para muchos de nosotros, un poco de grasa en el plato puede ser justo lo que necesitamos.

La grasa engorda!!!

Una de las razones para controlar la ingesta de grasa es que, en efecto, la grasa engorda. Gramo a gramo, contiene más del doble de energía que la proteína o los carbohidratos. Así que, de todos los tipos de alimentos, la grasa tiene el mayor potencial de aumentar nuestro peso corporal.

Para empeorar las cosas, muchos alimentos altos en grasa (embutidos, crema, pasteles y tortas) son bajos en fibra – la material vegetal que nos ayuda a sentirnos llenos y a limitar la cantidad que comida que ingerimos.

PERO, todos necesitamos un poco de grasa porque ésta forma parte de nuestro cerebro, protege las articulaciones y proporciona reservas para cuando estamos enfermos. El problema es que se «deja colar» de manera tan fácil y con tan poco esfuerzo que es muy fácil excederse.

Es en el exceso donde comienzan los problemas. Por cada 10 kilos de grasa corporal, hay unos 29 kilómetros de vasos sanguíneos adicionales a través de los cuales la sangre debe ser bombeada. Y esa es una enorme carga para el corazón. El exceso de grasa corporal también aumenta el desgaste de las articulaciones, inclusive puede aumentar las probabilidades de desarrollar cálculos biliares, diabetes y presión arterial alta. Es más, ciertos alimentos con alto contenido de grasa pueden dañar el corazón porque obligan al hígado a producir más colesterol, lo cual puede causar ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares.

No todas las grasas son iguales: las buenas y las malas

Algunas grasas son, intrínsecamente, más perjudiciales para nuestra salud que otras.

  • Las grasas saturadas: se encuentran en una gran variedad de alimentos, incluyendo carnes grasas, productos lácteos con crema, pasteles y tortas. Estas aumentan el riesgo de ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares porque aumentan los niveles de colesterol en sangre.
  • Las grasas trans: Estas son aún más peligrosas que las grasas saturadas. Se encuentran, principalmente en alimentos «chatarra», alimentos procesados o preparados comercialmente, alimentos fritos y en algunas margarinas – grasas hechas por el hombre que se producen calentando aceites vegetales líquidos en presencia de hidrógeno (un proceso conocido como hidrogenación).
  • Las grasas insaturadas, por el contrario, son grasas «buenas», y realmente puede ayudar a «destapar» los vasos sanguíneos bloqueados por el colesterol. Las grasas no saturadas incluyen, por ejemplo, los mono-insaturados del aceite de oliva, canola y aguacates, y dos tipos de grasas poli-insaturadas: Omega-6 (incluidos los aceites de cártamo y girasol) y omega-3 (presentes en el pescado, algunas plantas como la espinaca, nueces y semillas). La mayoría de las dietas occidentales son más bajas en ácidos grasos omega-3 que omega-6, por lo que el aumento de grasas omega-3 es especialmente importante.

¿Carta blanca para comer grasas buenas?

Entonces, si las «grasas buenas» son saludables, ¿significa eso que podemos comer tantas como queramos? La respuesta es NO porque las grasas -buenas o malas- tienen el doble de las calorías que otros alimentos. Y, aunque un poco de sobrepeso no es necesariamente peligroso para la salud -siempre y cuando estemos físicamente activos- es mucho más fácil ganar peso que perderlo, así que unos kilos de más pueden ser el comienzo de una pendiente resbaladiza hacia la obesidad, lo cual si es, sin duda alguna, un verdadero peligro para la salud.

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