Pregunta: ¿Es dañino beber demasiada agua?

Respuesta:

Beber mucha agua puede ser fatal. Pero esa situación es extremadamente inusual.

La mayoría de las personas han experimentado deshidratación leve en algún momento de sus vidas. Esta condición hace que sintamos sed, que tengamos resequedad en la boca y posiblemente hasta dolor de cabeza. Pero la deshidratación severa es muy grave y puede ser mortal.

Los mensajes sobre salud siempre enfatizan la necesidad que tiene el cuerpo de obtener suficiente agua, sobre todo cuando hace calor, cuando estamos mal del estómago o cuando hacemos ejercicios. Sin embargo, ¿es posible beber demasiada agua?

Si es posible pero, en una población generalmente sana, casi nadie bebe agua en exceso. Sin embargo, en el caso de personas que sufren de insuficiencia cardíaca o renal, el riesgo de sobre hidratación es mayor debido que sus organismos no logran manejar el exceso de líquido de manera eficiente.

Cuando se ingiere demasiado líquido, el nivel de sodio puede bajar mucho. Esto, a su vez, puede causar una condición que se conoce como hiponatremia que conduce al cuerpo a retener líquido en exceso. La hiponatremia puede hacer que las células se hinchen, lo que es particularmente perjudicial para el cerebro y puede provocar convulsiones e incluso la muerte.

Un grupo poblacional en mayor riesgo de hiponatremia son los atletas. Las condiciones ambientales y lo extremo de sus actividades físicas pueden hacer que sufran de insolación y por ende hacer que sientan la necesidad de re-hidratarse con mucha más frecuencia. Aún así, en este grupo, la hiponatremia también es poco común.

Los síntomas de la hiponatremia incluyen confusión, desorientación, náuseas y vómitos.

¿Por qué necesitamos beber agua?

El agua constituye alrededor del 50-80% de la masa corporal magra y mantiene el equilibrio de minerales esenciales en el cuerpo.

Se necesita suficiente agua para:

  1. regular la temperatura corporal y mantenernos frescos, lo cual nos permite sudar cuando nos recalentamos.
  2. Ayudar en la digestión y el procesamiento de los alimentos; mantener el tracto gastrointestinal húmedo lo que ayuda con el paso de la comida a través del intestino.
  3. Ayudar en la absorción de nutrientes y en la excreción de desechos.

Cuando una persona pierde más líquido del que consume se deshidrata. Esto es muy serio, sobretodo, en los siguientes grupos :

  1. muy jóvenes – los niños pequeños tienen un peso corporal más bajo y se ven más afectados por la pérdida de líquidos, especialmente cuando están enfermos.
  2. personas mayores – a medida que se envejece se tiende a perder la capacidad para responder a la sed con la velocidad necesaria
  3. personas con ciertas condiciones médicas, tales como la enfermedad renal.
  4. enfermos con infecciones virales, como la gastroenteritis.
  5. personas que viven en climas calientes
  6. personas que realizan actividad física, especialmente en climas cálidos.
  7. personas que han tenido cirugía del estómago para perder peso, ya que pueden tener dificultades para tomar la cantidad adecuada de líquidos durante el día.

Entonces, ¿Son ocho vasos al día?

Los profesionales de la salud están de acuerdo en que el cuerpo de un hombre necesita unos 2,6 litros y el de las mujeres, alrededor de 2,1 litros de agua al día (el equivalente a, más o menos, ocho vasos al día). Pero resulta que uno obtiene parte de esa cantidad a partir de las bebidas y alimentos que consumimos.

Más o menos, cuatro vasos o un litro de agua por día provienen de los alimentos que comemos, incluyendo alimentos sólidos y no sólidos tales como el té, café, jugos, refrescos, etc. Estos también contribuyen a la carga total de fluidos que necesita el cuerpo. Adicionalmente, el propio organismo produce otros 250 ml de agua al día como producto del metabolismo de grasas, proteínas y almidones.

Tomando todo esto en consideración, beber de cuatro a seis vasos (250 ml) de agua por día es suficiente. Obviamente, aquellos que viven en climas extremadamente calientes y son, además, muy activos necesitará más cantidad. Del mismo modo, aquellas personas que viven en climas muy fríos puede que tengan que beber un poco menos.

Entonces, ¿cómo saber cuándo es necesario beber más o beber menos agua?

La sed es la mejor guía; otra manera es comprobando el color de la orina: esta debe ser de color amarillo pálido. Una orina más oscura indica necesidad de más hidratación.

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