Osteoporosis – Lo que comes afecta tus huesos

Hay un principio básico que se destacada en la práctica de la medicina: Lo que comemos influye en nuestra salud. Este principio es tan simple y tan lógico que es sorprendente que la profesión médica haya tenido tantos problemas para captarlo.

Muchos médicos, a pesar de haber tomado el juramento hipocrático, rechazan las famosas palabras proclamadas por Hipócrates: «Que tu alimento sea tu medicina y que tu medicina sea tu alimento».

Un tema recurrente en la medicina nutricional es que las enfermedades degenerativas son causadas, al menos en parte, gracias a la dieta moderna, la cual contiene enormes cantidades de azúcar, grasa, sal, harina refinada, cafeína, alcohol, alimentos procesados y aditivos químicos. El mejor consejo para cualquier persona, independientemente de sus problemas médicos específicos, es que limpie «su dieta», es decir, que reduzca el consumo de alimentos chatarra y que aumente su consumo de granos integrales, frutas, verduras, frutos secos, semillas, frijoles y otros alimentos sin procesar. Seguir este consejo, sin duda alguna, mejorará, de una u otra forma, la salud: aumentarán los niveles de energía, se sufrirá de menos depresión o ansiedad, se padecerán de menos dolores de cabeza y se tendrá una mejor función intestinal.

La dieta y la salud ósea

Si tenemos en cuenta que, al igual que el resto del cuerpo, los huesos también son tejidos orgánicos, indudablemente que lo que pongamos en nuestra boca también determinará la salud de nuestros huesos. La mayoría de las personas piensan que lo único importante en la dieta para evitar la osteoporosis es el calcio. El problema es que esta suposición ignora el hecho de que el tejido óseo tiene diversas necesidades nutricionales y que tiene complejas interacciones con el resto del cuerpo. Aún no se ha determinado el efecto preciso que tiene la alimentación en la salud ósea, pero hay evidencia circunstancial que apunta hacia el hecho de que la dieta típica occidental promueve el desarrollo de esta enfermedad ósea.

Hay tres razones básicas que apoyan esta tesis. En primer lugar, consumimos demasiada azúcar, cafeína, sal y alcohol. La ingesta de cada una de estas sustancias está asociada con un mayor riesgo de desarrollar osteoporosis. En segundo lugar, la dieta de hoy probablemente contiene una menor cantidad de vitaminas y minerales a diferencia de la que solía contener en otras épocas y eso se debe a la forma en que, hoy en día, se cultivan y se refinan nuestros alimentos. En tercer lugar, algunas de las técnicas de elaboración actual utilizadas en la industria alimenticia producen cambios químicos en los alimentos que afectan, de manera negativa, la salud de los tejidos del cuerpo incluyendo los tejidos óseos.

En resumen, estos factores relacionados con nuestra dieta moderna no sólo promueven la osteoporosis, sino también otras enfermedades crónicas. Una dieta que fomenta la salud es una que hace hincapié en el consumo de alimentos frescos, no procesados, por ejemplo, granos integrales, frutas, verduras, semillas y legumbres. Los alimentos derivados de animales, los productos lácteos y la sal deben ser usados con moderación, y los dulces, las harinas refinadas, la cafeína, aditivos químicos y el alcohol deben evitarse tanto como sea posible.

Aunque el cuerpo humano es muy resistente y es capaz de soportar numerosas tensiones, cuanto más de cerca se sigan los principios de la buena mesa, éste gozará de más salud. Este principio aplica para todos los sistemas corporales, incluyendo el sistema esquelético por lo que el primer paso para evitar la osteoporosis comienza con una selección inteligente de los alimentos de nuestra dieta.

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