Origen natural de las plantas

Cuando pelamos una naranja, caminamos por un jardín de flores o frotamos una ramita de romero entre nuestros dedos, nos damos cuenta de la fragancia particular de cada una de esas plantas. Pero, ¿qué es, exactamente, lo que podemos oler?

En términos generales, son los aceites esenciales que le otorgan a las especias y hierbas sus olores y sabores específicos y el perfume a las flores y a las frutas. El aceite esencial de la cáscara de naranja es fácil de identificar porque se encuentra en tal profusión que cuando pelamos la fruta, sale a chorros. Esas gotitas diminutas de aceite, contenidos en pequeñas bolsas o células glandulares en la cáscara, son muy volátiles, es decir, se evaporan con facilidad, llenando el aire con su aroma característico.

Pero no todas las plantas contienen aceites esenciales o volátiles en tal profusión. El contenido aromático de las rosas es minúsculo, al punto que se requiere de aproximadamente una tonelada de pétalos para producir apenas 300 g (10 oz) de aceite esencial. No está totalmente claro el por qué algunas plantas contienen aceites esenciales y otras no. Lo que si es evidente es que la calidad aromática de los aceites esenciales juegan un papel importante en la atracción o repulsión de ciertos insectos o animales. También se ha sugerido que están involucrados en los procesos de transpiración y la vida de la planta misma, así como en la protección contra las enfermedades. Han sido descritos como “hormonas vegetales” o la “sangre vital” de las plantas debido a su naturaleza esencial y altamente concentrada.

Los aceites aromáticos se pueden encontrar en diversas partes la planta, incluyendo las semillas, corteza, raíces, hojas, flores, madera, bálsamo y resina. El naranjo amargo, por ejemplo, produce aceite de naranja proveniente de la cáscara de la fruta; el “petitgrain” se obtiene de las ramas y las hojas, y el aceite de neroli, de las flores de azahar. El árbol del clavo también produce diferentes tipos de aceite esencial partiendo de sus brotes, tallos y hojas, mientras que el pino escocés produce aceites de sus agujas, madera y resina. La amplia gama de materiales aromáticos obtenidos de fuentes naturales y el arte de su extracción y uso se ha desarrollado lentamente en el transcurso del tiempo, pero sus orígenes se remontan al corazón mismo de las primeras civilizaciones.

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