Masajes: mucho más que relajación profunda

Los masajes son, probablemente, de las más antiguas tradiciones curativas.

Muchas culturas, incluyendo la antigua grecia, egipcia, china e india, estaban convencidas de las propiedades terapéuticas de los masajes y los utilizaban para tratar una gran variedad de dolencias.

La piel es el órgano más grande del cuerpo humano y está lleno de terminaciones nerviosas. Los masajes calman y suavizan los tejidos blandos y promueven la relajación. Son especialmente eficaz en el tratamiento de “círculos viciosos de salud”. Por ejemplo, un dolor de cabeza puede ser tan fuerte que haga que el paciente tense los músculos afectados aún más. Esto, a su vez, crea más dolor. Un masaje profundo de cuello y hombros puede liberar la tensión muscular lo cual alivia el dolor de cabeza, rompiendo así el ciclo de dolor.

Estudios recientes han demostrado que los masajes puede ser utilizados con éxito para tratar una variedad de trastornos, incluyendo: ansiedad, artritis, dolor de cuello o espalda, lesiones de tejidos blandos, dolor crónico, estreñimiento, depresión, dolores de cabeza, hipertensión e insomnio.

Beneficios del masaje

Uno de los beneficios inmediatos del masaje es la sensación de profunda relajación y calma. Esto ocurre porque el masaje promueve la liberación de endorfinas, sustancias químicas (neurotransmisores) del cerebro que producen sensación de bienestar. Los niveles de las hormonas del estrés, como el cortisol, la adrenalina y la noradrenalina, también se reducen. Un gran número de estudios científicos indican que los niveles altos de estas hormonas pueden deteriorar el sistema inmune.

Algunos de los beneficios físicos del masaje incluyen:

Reducción de la tensión muscular, mejora en la circulación, estimulación del sistema linfático, reducción de las hormonas del estrés, aumento de la movilidad articular y de la flexibilidad, mejora el tono de piel, mayor rapidez en la curación de lesiones de tejidos blandos, mayor agilidad mental y reducción de la ansiedad y la depresión, entre otros.

Consideraciones:

Hay algunos casos en los que el masaje no es recomendable, a saber:

  • Durante el embarazo, especialmente durante el primer trimestre.
  • Si hay erupciones, cortes o infecciones en la piel.
  • Si hay fracturas.
  • En algunos casos de cáncer.

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