Margarina versus mantequilla

Margarina versus mantequilla

Si te gusta la mantequilla sobre una papa al horno, pan tostado o pasta, probablemente te sientes un poco culpable cada vez que pones ese trocito de “gloria” en tu plato.

O peor aún, te sientes confundido en cuanto a si debes dejar la mantequilla de lado y cambiarte a la margarina!

Los orígenes de la mantequilla se remontan a miles de años, cuando los seres humanos comenzaron a domesticar a los animales. La primera referencia escrita sobre la mantequilla fue encontrada en una tablilla de piedra caliza de 4.500 años de edad la cual ilustra cómo se hacía la mantequilla. En la India, el ghee (mantequilla clarificada) se ha utilizado, por más de 3.000 años, como un alimento básico y como símbolo de pureza, digno de ofrendar a los dioses en ceremonias religiosas. La Biblia también contiene referencias sobre la mantequilla.

La margarina es totalmente diferente. Es un alimento altamente procesado, originalmente inventada en 1813 en Francia debido a la escasez que de mantequilla que había en el momento. Al principio se preparaba con sebo de res y leche desnatada. Como contenía depósitos nacarados y brillantes, se le puso el nombre de Margarites, la palabra griega que significa “perlado”.

Inicialmente era sustancia blanca, poco atractiva como comestible así que se le añadió colorante amarillo y otros aditivos sintéticos para hacerla más agradable a la vista y al paladar. Hoy en día, el principal ingrediente de la margarina es el aceite vegetal (aceites poliinsaturados) junto con emulsionantes, colorantes y diversos ingredientes artificiales. El aceite vegetal es líquido a temperatura ambiente. Esta es la razón por la cual la margarina es hidrogenada. Este proceso le da una consistencia más densa y extiende su vida útil. El problema es que la hidrogenación también cambia la estructura molecular de los aceites conviertiéndolos en grasas trans.

Margarina versus mantequilla

Aunque es un elemento básico de la dieta occidental, la mantequilla ha sido objeto de mucho escrutinio en relación a su alto contenido de grasas saturadas asociado con un mayor riesgo de enfermedades del corazón. Muchas personas aceptaron “el fallecimiento” de la mantequilla con resignación ya que su efecto sobre el corazón era un precio demasiado alto a pagar y diligentemente se cambiaron a la margarina, tal como investigadores y nutricionistas sugerían. Sin embargo, los peligros de la margarina salieron a la luz. La noticia sobre su alto nivel de grasas trans fue un doble golpe para las enfermedades del corazón al determinarse que estas grasas elevan los niveles de colesterol LDL (colesterol malo) y disminuyen los niveles de HDL (colesterol bueno). Muchos nos sentimos traicionados o engañados.

La verdad es que nunca hubo suficiente evidencia de que el uso de la margarina, en lugar de la mantequilla, reduciría las posibilidades de sufrir un ataque al corazón o enfermedades cardíacas. Sugerir el cambio fue una conjetura bien intencionada, dado que la margarina contenía menos grasa saturada que la mantequilla, pero se pasó por alto los peligros de las grasas trans.

Hoy en día el asunto de la mantequilla versus la margarina realmente no tiene mucho sentido. Desde el punto de vista de las enfermedades del corazón, la mantequilla está en la lista de aquellos alimentos que se deben consumir con moderación, sobre todo, porque es muy rica en grasas saturadas, lo que puede aumentar de manera agresiva los niveles de LDL. Sin embargo, una manera de controlar la ingesta de estas grasas saturadas es eligiendo las variedades batidas, ligeras o de menos calorías, ya ampliamente disponibles en el mercado.

Las margarinas, por otro lado, no son tan fáciles de clasificar porque no todas son iguales. Cuanto más sólida es la margarina, mayor será su contenido de grasas trans. Por ejemplo, las margarinas en barras suelen tener más grasa trans que las margarinas que se venden en tarros, aún así estas barras siguen siendo ampliamente vendidas y son peores que la mantequilla. Algunas de las nuevas margarinas, bajas en grasas saturadas, alta en grasas insaturadas y libres de grasas trans son buenas opciones siempre y cuando no se consuman en exceso ya que, como regla general, contienen el mismo número de calorías que la mantequilla. Las personas que están tratando de bajar sus niveles de colesterol, deben escoger marcas de margarinas enriquecidas con esteroles vegetales o estanoles, los cuales pueden ayudar a reducir los niveles de colesterol LDL.

Se puede hacer una comparación rápida del valor nutricional de la mantequilla y la margarina, simplemente estudiando las etiquetas de nutrición de estos productos. Hoy en día, estas etiquetas deben incluir, de manera obligatoria, la información sobre las grasas saturadas y las grasas trans. El objetivo de salud final es limitar el consumo de grasas saturadas y evitar las grasas trans por completo.

También es bueno recordar que hay otras alternativas más saludables que la mantequilla o la margarina, por ejemplo, el aceite de oliva y otros productos para untar a base de aceites vegetales, que contienen grasas mono y poliinsaturadas, beneficiosas para la salud.

La próxima vez que tengas al frente tuyo un pedazo de pan caliente, considera la posibilidad de sumergirlo en aceite de oliva en lugar de embadurnarlo de ma ntequilla o margarina.

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