Los Glucósidos

Digitalis purpurea

Los glucósidos son compuestos que por descomposición hidrolítica dan glucosa y otra u otras sustancias.

Son “venenos” activos que pueden utilizarse en medicina en pequeñas dosis con una prudente administración.

Los glucósidos se producen en el metabolismo secundario de las plantas. Se componen de dos partes; una inactiva consistente en un azúcar o glúcido (por ejemplo una glucosa), pero que tiene efectos favorables en la absorción y solubilidad del glucósido; y otra activa, denominada aglucón o genina que es la utilizada con carácter terapéutico y que puede ser un alcohol u otro compuesto orgánico.

En base a su composición química se distinguen varios grupos de glucósidos

Cardioglucósidos

cardioglucósidos

Los cardioglucósidos, también llamados glucósidos cardiotónicos, son sustancias de gran importancia en la regulación de la actividad cardiaca (en dosis ínfimas); por ejemplo, los glucósidos de la planta digital. En base a su estructura química, se dividen en cardenólidos (digital (Digitalis purpurea), adonis (Adonis vernalis), lirio de los valles (Convallaria majalis L) y butadienoles como en la raíz del eléboro (Helleborus foetidus L.).

Medicinalmente, los cardioglucósidos son unas sustancias espectaculares en cuanto a su eficacia en variadas afecciones cardíacas, en muchos casos son incluso insustituibles. Poseen acción tónica y fortalecedora del corazón, es decir, aumentan su fuerza contráctil y regulan su ritmo. Deben administrarse siempre bajo estricto control médico, ya que es necesario dosificarlos adecuadamente.

La planta más famosa y eficaz que contiene cardioglucósidos es la digital, también se distinguen la siguientes: adonis vernal, cebolla, convalaria, cacto y asclepias.

Sulfurados

sulfurados

Los glucósidos sulfurados, también llamados tioglucósidos, contienen sustancias azufradas, ligadas orgánicamente. Esta sustancia se libera gracias a una enzima denomina mirosina, que se encuentra en las propias células de la planta; descomponiéndose en glucosa e isoculfocianatos o senevoles. Mediante la trituración al masticar, se rompen esas células permitiendo que la enzima actúe sobre el glucósido, liberando su parte activa (la genina). Una característica de estas sustancias es su volatilidad, formando esencias.

Las plantas medicinales con mayor contenido en glucósidos sulfurados se encuentran en las familias de las liliáceas, crucíferas y brasicáceas, por ejemplo, el rábano rusticano (Armoracia rusticana), semilla de la mostaza (Brassica nigra), semilla de la capuchina (Tropaelim majus), ajo (Allium sativum), berro (Nasturtium officinale), cebolla (Allium cepa), erísimo (Sisymbrium officinale), aliaria (Alliaria officinalis) y col (Brassica oleracea).

En fitoterapia, los glucósidos sulfurados son muy activos e importantes por sus aplicaciones. Presentan propiedades antibióticas (ejemplo del ajo y la capuchina), coleréticas y colagogas (para las afecciones del hígado, como el rábano rusticano), balsámicas (como la cebolla), rubefacientes (como la mostaza), y antirreumáticas (como el ajo y la mostaza).

Antocianínicos

Antocianínicos

Los glucósidos antocianínicos, también llamados antocianinas, son los pigmentos que comunican determinados colores a las flores (azules, rojos,violetas…), así como a los frutos y raíces.

Medicinalmente, las antocianinas poseen acción antiséptica, antiinflamatoria y protectora del cabello. Algunas plantas ricas en antocianinas son: aciano (Centaurea cyanus), arándano (Vaccinium myrtilllus), malva (Malvaceae), salicaria (Lythrum salicaria), violeta (Viola odorata) y rosal.

Cianogenéticos

Cianogenéticos

La genina del glucósido cianogenético es una sustancia muy activa (tóxica). Está formado por un compuesto cianhídrico ligado a un azúcar. Se descompone por la acción enzimática en ácido cianhídrico libre, un potente veneno soluble en agua, también por la saliva mediante la masticación.

Algunas plantas o productos ricos en cianogenéticos son: las almendras amargas (Prunus amígdalas var. amara), flor del saúco negro (Sambucus nigra), flor del endrino (Prunis espinosa), hojas del cerezo y hojas del guindo (Prunus Cerasus), semillas de las ciruelas (Spondias purpurea) y otras especies pertenecientes a las rosáceas.

Antraquinónicos

Antraquinónicos

Los antraquinónicos son sustancias químicas a base de una serie de pigmentos cristalinos muy frágiles. Entre los azúcares de que se componen se distinguen la glucosa, ramnosa y arabinosa.

Medicinalmente, estos glucósidos se activan mediante las enzimas que producen las bacterias intestinales. A las pocas horas de su absorción desarrollan en el intestino grueso una acción laxante o purgante, dependiendo de la dosis administrada. Su forma de actuar es mediante la estimulación de los movimientos peristálticos del intestino, y una inhibición de la absorción de agua por el organismo, por lo que las heces progresan más fácilmente y resultan menos deshidratadas. Este glucósido también posee acción digestiva, colerética y colagoga, es decir, favorece la digestión, así como la producción y evacuación de la bilis.

No es aconsejable su aplicación durante la menstruación, tampoco si se sufre de hemorroides. Un ejemplo de plantas ricas en glucósidos antraquinónicos son: aloe (Aloe vera), rubia (Rubia tinctorum), sen (Senna Mill.), rizoma del ruibarbo ((Rheum rhabarbarum) y corteza de la cambronera (Cortex Lycii).

Fenólicos

Fenólicos

Los glucósidos fenólicos se les engloba muchas veces entre las sustancias aromáticas, pues pertenecen a un grupo de sustancias de efectos, y a menudo también de aroma, muy característicos.

Medicinalmente, los glucósidos fenólicos liberan hidroquinona, una sustancia altamente eficaz como antiséptico y antiinflamatorio del aparato urinario. Algunas plantas con alto contenido en este glucósido son: los derivados salicílicos de la corteza del sauce (Salix Sp.), de las yemas del álamo (Populus Sp.), del arándano (Vaccinium macrocarpon Ait.), del brezo (Erica cinerea – calluna vulgaris L.), o la importante metilarburina contenida en las hojas de la gayuba (Arctostaphylos uva-ursi).

Cumarínicos

Cumarínicos

Los glucósidos cumarínicos, también llamados lactónicos, son compuestos formados por la fusión de la pirona y el benceno. Se encuentran en muchas plantas herbáceas, algunas de ellas con alto contenido en glucósidos cumarínicos son: bardana (Arctium lappa L.), castaño de indias (Aesculus hippocastanum L.), meliloto (Melilotus officinalis (L.) Lam.), rusco (Ruscus aculeatus L.), vellosilla (Hieracium pilosella L.) y biznaga (Ammi visnaga) ; son ampliamente utilizados en la industria cosmética, perfumería, tintas, etc.

Medicinalmente, estas sustancias poseen propiedades antiespasmódicas (como la biznaga), antibióticas (como la bardana), tónicovenosas (como el meliloto y el castaño de Indias), y anticoagulantes (como el dicumarol o vitamina K, derivado de la cumarina). Una sustancia cumarínica muy importante esla esculina, utilizada en tratamientos del sistema venoso; también forma parte de preparados en usos externos de la piel, tales como varices y hemorroides.

Flavonoides

Flavonoides

Los glucósidos flavonoides son compuestos de flavonas y sus derivados; las flavonas son cada uno de los pigmentos amarillos presentes en las partes verdes de las plantas junto a la clorofila y los carotenoides; la rutina (vitamina P) es un glucósido flavonoide muy activo e importante. Algunas plantas con alto contenido en glucósidos flavonoides son: espino blanco (Crataegus sp.), equiseto mayor (Equisetum telmateia Ehrh.) o cola de caballo (Equisetum arvense L.), bolsa de pastor (Capsella bursa-pastoris (L.) Medik.), naranjo (Citrus aurantium L.), ruda (Ruta graveolens L.), rusco (Ruscus aculeatus L.), saúco (Sambucus nigra L.) y tusílago (Tussilago farfara L.).

Medicinalmente, poseen propiedades de fortalecimiento de los capilares sanguíneos, así como mejorador de las funciones de oxigenación de los tejidos; son cardiotónicas (como el espino blanco), hemostáticas (como la bolsa de pastor), y también antiinflamatorias.

Saponínicos

Saponínicos

Los glucósidos saponínicos, también llamados saponinas o sapogeninas, son derivados terpénicos que agitados en el agua producen espuma semejante al jabón, reduciendo así la tensión superficial del agua. Son unos excelentes emulsivos. Se encuentran frecuentemente en las plantas medicinales.

Una de las características de las saponinas es la de producir la hemólisis de los glóbulos rojos (eritrocitos), por lo cual son muy dañinas si se inyectan directamente en la sangre; a causa de esto algunas plantas no son útiles en medicina; sin embargo, para los animales de sangre caliente apenas tiene toxicidad.

Se han utilizado mucho como agentes limpiadores y como espumantes, especialmente en líquidos de extinción de incendios. La hidrólisis de las saponinas mediante óxidos o enzimas, elabora un azúcar (generalmente una glucosa) y una sapogenina; algunos de éstos azúcares son utilizados como materias primas para sintetizar hormonas esteroides. Algunas plantas con alto contenido glucósidos saponínicos son: hoja de acacia (Acacia A. dealbata), hoja de abedul (Betula sp.), castaño de indias (Aesculus hippocastanum L.), ginseng (Panax ginseng C.A. Meyer), flor de gordolobo Verbascum thapsus L.), regalíz (Glycyrrhiza glabra L.), hiedra (Hedera helix L.), raíz de saponaria o jabonera (Saponaria officinalis L.), violeta (Viola odorata L.) y zarzaparrilla (Smilax aspera L.).

Medicinalmente, las saponinas relajan el intestino e incrementan las secreciones de las mucosas bronquiales, fluidifican éstas y facilitan la expectoración (como la violeta, gordolobo y saponaria). Se emplean también como diuréticos y desinfectantes de las vías urinarias (como la zarzaparrilla). En usos externos son analgésicas y cicatrizantes (como la hiedra).

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