Las tres dimensiones de los Asanas

De acuerdo con la filosofía del yoga, nuestro cuerpo físico es una manifestación de nuestra conciencia.

Es una cristalización de patrones de comportamiento creadas por la mente. La clave para trabajar con el cuerpo, por lo tanto, es comprender la conciencia, mucha de la cual se encuentra fuera de nuestra percepción. Para ello es necesario que practiquemos los asanas, no sólo desde el punto de vista de los aspectos técnicos de las posturas, sino también de los estados mentales y emocionales que se crean dentro de nosotros.

El Yoga no ve los asanas sólo como poses estáticas, sino como condiciones de energía, que a su vez son manifestaciones de la conciencia. La energía y la atención que ponemos en la pose es tan importante como la postura en si. Podemos ver esto en la vida diaria: lo que sentimos a nivel psicológico determina la forma en que nos movemos a nivel físico. Los patrones de sentimiento y energía determinan la forma y el ritmo de nuestro cuerpo.

Los asana como estructura física

En el nivel más básico, un asana es una postura física, una especie de gesto corporal. En la práctica de los asanas ponemos el cuerpo en una posición que tiene un resultado y un mensaje específico dependiendo de la forma que crea con el cuerpo. Cada asana tiene su propio efecto estructural. Las poses sentadas proporcionan estabilidad en la columna vertebral. Algunas de ellas crean flexibilidad en la parte posterior de las piernas. Como la mayoría de las posturas sentadas crean estimulación parasimpática, generan un agradable influencia relajante. Las posturas de pie aumentan la fuerza general y los niveles de energía. Las flexiones hacia atrás crean estimulación simpática, lo que crea excitación, aumentan la extensión de la columna y generan fortaleza en los músculos elevadores del tronco. Las poses de relajación nivelan y calman las energías creadas por nuestra práctica de asanas. Todas las asanas, practicadas en combinación o individualmente, tienen su propia energía dependiendo de su efecto en el cuerpo.

Sin embargo, como no todos los cuerpos no tienen la misma estructura, la experiencia de una asana variará dependiendo de la constitución, flexibilidad y la condición orgánica de cada individuo. El efecto de un asana es una combinación de la estructura física que influye, que es la misma para todo el mundo, y la propia estructura corporal de la persona, que variará no sólo por la individualidad de cada quien, sino también por los cambios que sufre el cuerpo a través del curso del tiempo.

Asana como energía pránica

El cuerpo físico es un vehículo para nuestras energías internas, que se definen a través del prana (energía vital) y los asanas son los vehículos a través del cual se dirige ese prana. Un asana no es meramente una estructura física, sino una condición de energía. Los asanas expresan una cualidad de la energía e incluso las poses de relajación puede contener detrás de ellas una condición dinámica de mente y de prana. Este hecho da a todas las asanas una cierta neutralidad en sus efectos energéticos, de la misma forma que un vehículo en sí mismo es neutral, siendo el objetivo de su recorrido una función de quien lo maneja. El asana es como un automóvil en el cual el prana es la fuerza impulsora. La cuestión no es sólo tener el vehículo adecuado, sino también avanzar en el camino correcto. El impulso pránico detrás de la asana es tan importante como la propia postura.

Esto significa que, dependiendo de la forma en que dirigimos nuestro prana, un asana nos puede llevar a diferentes lugares. Por ejemplo, una postura sentada realizada con una respiración fuerte puede tener un efecto muy energizante, mientras que realizada con una respiración normal nos puede relajar o incluso ponernos a dormir. La energía pránica de un asana depende de varios factores como, por ejemplo, la rapidez con la que hacemos la postura, el grado de fuerza que utilizamos y, sobre todo, en la forma en que respiramos durante la realización de la pose. De hecho, el objetivo de la práctica de asanas es calmar el cuerpo para que podamos trabajar en nuestra energía.

Asana como pensamiento e intención

Los asanas no son sólo estructura y energía. También reflejan el pensamiento y la intención. Podríamos llamar los asana una forma «reflexiva» o «consciente» de ejercicio. Los efectos de un mismo asana variarán dependiendo de si tenemos la mente clara o no y si nuestras emociones son tranquilas o turbulentas. Podemos realizar un asana con precisión técnica, pero nuestro estado de ánimo determinará que tan liberadora será para nuestra conciencia.

Nuestro estado mental se refleja en nuestra respiración. Cuando la mente está en calma, la respiración también está en calma. Cuando estamos alterados, la respiración también se altera. Por lo tanto, nuestras energías mentales y pránicas van de la mano. Si bien podemos cambiar el efecto pránico de una asana a través de la respiración, también podemos cambiar los efectos mentales de una asana a través de la concentración y la meditación. Un asana debe ser considerado como una especie de «meditación en movimiento». Por lo tanto, siempre se debe poner la mente en un espacio sagrado de silencio, observación y desprendimiento mientras se practican los asanas de Yoga.

Si la conciencia no está involucrada en el asana, la práctica se mantendrá en un nivel superficial. El prana sigue a la energía de la atención. La postura corporal es el resultado de eso. El tipo de postura que tiene una persona refleja la forma en que pone su atención en la vida. En el mundo moderno, nuestras posturas principales están confinadas a estar sentados en un escritorio, en el automóvil o en un sofá! Esto coloca nuestra energía fuera de nosotros mismos por lo que no es sorpresa que nuestros reservorios energéticos internos se encuentren colapsados.

En resumen, el efecto estructural de los asanas es el primer factor. Como dinamizamos los asana través del prana es el segundo. Esto incluye la forma en que nos movemos a través de la pose y como respiramos durante su práctica. Nuestro estado de ánimo es el tercer factor. La regla principal en la práctica de asanas es mantener la mente en calma, recogida y atenta para que no perdamos el foco en la práctica. Debemos tener en cuenta que todos estos factores están interrelacionados.

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