La Patología del Asma

La patología del asma es muy compleja. Los asmáticos tienen una mayor susceptibilidad a factores ambientales y sus respuestas a ellas son inadecuadas. Las respuestas son molestas y de adaptación a corto plazo, pero si no se tratan a tiempo, progresa a cambios orgánicos en las vías respiratorias que son debilitantes y potencialmente mortales. Por lo tanto, evitar los desencadenantes y comenzar un tratamiento temprano de los síntomas es importante.

Visión general de los eventos que se producen en las vías respiratorias de los asmáticos

Las vías aéreas de los asmáticos se encuentran usualmente muy inflamadas. Sus vasos sanguíneos dilatados y congestionados con sangre y sus paredes dejan escapar fluídos y proteínas a la mucosa circundante, causando edema y eventualmente fibrosis. Las vías respiratorias se infiltran con células inflamatorias las cuales liberan diversos mediadores que promueven el crecimiento de las células del músculo liso, daño tisular e hiperreactividad bronquial. Las vías respiratorias se contraen y se congestionan con tejido epitelial necrótico, células inmunes muertas, mucosas y plasma.

Objetivos racionales en el tratamiento del asma

La reducción de la inflamación es primordial y las prostaglandinas derivadas del ácido araquidónico y los leucotrienos son objetivos principales. La aspirina previene la producción de las prostaglandinas proinflamatorias y del óxido nítrico, disminuyendo la vasodilatación y los espasmos inapropiados en las vías respiratorias. Evitar los ácidos grasos poliinsaturados y sustituirlos con ácidos grasos saturados reduce la síntesis de leucotrienos, la liberación de histamina y la permeabilidad vascular.

Los estimulantes tienen un lugar importante en el tratamiento del asma. Los estimulantes del café y del té tienen un efecto relajante sobre los músculos lisos bronquiales y pueden ayudar a dilatar la vías respiratorias constreñidas. El PDE-4 es una enzima que está relacionada con las células inflamatorias y las metilxantinas (cafeína en el café y teofilina en el té ) inhiben esta enzima, por lo tanto tienen un efecto anti-inflamatorio. Las metilxantinas estimulan también los centros respiratorios en el cerebro (esto puede ser beneficioso en los asmáticos que presentan respiración reducida y una tendencia a retener el dióxido de carbono), protege contra reacciones alérgicas y amortigua el daño oxidativo.

La vitamina E es un “anti-oxidante estructural” que evita la oxidación y estabiliza las estructuras de las membranas. La vitamina D regula las células T y las células presentadoras de antígeno que están implicadas en las primeras fases del asma.

Es importante resaltar que el asma tiene muchos paralelismos con otros procesos inflamatorios, tales como la aterosclerosis o enfermedades inflamatorias del intestino y puede servir como un modelo para comprender los procesos inflamatorios en si. Los esfuerzos para corregir una condición probablemente tenga efectos positivos en las otras.

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