La Manteca de karité

La manteca de karité, conocida en inglés como Shea Butter, es una grasa extraída de la fruta del árbol de karité.

Se utiliza como hidratante para la piel y es un aditivo muy popular en productos cosméticos como lociones, jabón, bálsamos para los labios y cremas corporales. La manteca de karité es muy rica en vitaminas A y E, y tiene propiedades anti-inflamatorias y anti-microbianas.

El árbol de karité es nativo de las sabanas de África occidental y central. A pesar de que los árboles no son cultivados comercialmente, son ampliamente utilizados para la alimentación y la cosmética por los nativos de esas regiones. La mayoría de las nueces del árbol de karité se exportan para su procesamiento, aunque ciertas empresas están trabajando para mantener la producción de productos a base de manteca de karité, en los pueblos africanos con la finalidad de proteger las economías locales. En general, son las mujeres las que hacen el trabajo de extracción y preparación.

Tradicionalmente, la manteca de karité se elabora mano. Después de que los pequeños frutos secos se recogen de los árboles, se parten para extraer la pulpa y retirar la semilla o nuez, la cual luego se seca y se tuesta. Una vez terminado el proceso de secado, las semillas se machacan hasta lograr una pasta la cual se mezcla con agua y se amasa a mano. La grasa coagulada se separa del agua, luego se hierve para separarla de los residuos. El aceite resultante, blanco o de color amarillo, se deja endurecer y luego se prepara para su exportación. Se necesitan alrededor de 20 horas para producir 1 kg de manteca. Cuando los frutos secos son molidos muy finamente, el producto resultante es parecido a una crema mantequillosa, untable y de textura uniforme, muy similar a la mantequilla elaborada a partir de leche de vaca. Tal como la mantequilla de verdad, se mantiene sólida a temperatura ambiente y se ablanda y se funde con la temperatura corporal.

El karité es rico en ácidos grasos esteárico y oleico. No se saponifica durante el proceso de fabricación de jabón, lo que significa que permanece como grasa en la barra de jabón, libre para hidratar y proteger la piel. Por esta razón, se utiliza en champús para reparar el cabello dañado y reducir la caspa. También se usa en productos de higiene personal para personas de piel sensible, que sufren de eczema u otro tipo de inflamaciones.

Además de hidratar, la manteca de karité también protege y ayuda a sanar la piel. Su alto contenido de grasa lo convierte en un bálsamo eficaz y calmante para cortaduras y quemaduras, y es muy eficaz en el tratamiento de pieles agrietadas. Adicionalmente, la manteca de karité contiene ácido cinámico, una sustancia química que bloquea algunos rayos solares ultravioleta. Aplicada a las manos o la cara, en su forma pura, proporciona una barrera protectora contra los embates del sol, viento o frío, contra la irritación causada por el roce y fricción o por el uso de detergentes.

La manteca de karité se vende en su forma pura, pero también para ser utilizado como aditivo en productos de cuidado personal. Hay tres calidades comerciales: grado A, su forma más pura; grados B y C, son formas refinadas.

Entre los beneficios de la manteca de karité -reportados con el uso diario durante un período prolongado de tiempo- está una mejora considerable en la textura de la piel. Se cree que este beneficio es el resultado de la capacidad natural de la manteca de karité para estimular la producción de colágeno. La vitamina C, abundante en la manteca de karité, es también otra de las sustancias responsables de renovar el colágeno. Otro de sus beneficios es la protección solar. Aunque sólo proporciona una cobertura mínima, su contenido de ácido cinámico brinda un factor de protección solar, de aproximadamente SPF 6.

La manteca de karité es uno de los mejores hidratantes del mundo. Puede ser, perfectamente, considerado un súper alimento para la piel!

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