Incorpora 7 hábitos en tu rutina diaria para el alivio de las várices

Nuestro sistema circulatorio se compone de una compleja red de arterias y venas. Las arterias transportan la sangre rica en oxígeno a las células del cuerpo, mientras que las venas están diseñadas para bombear la sangre pobre en oxígeno de vuelta al corazón.

Esto se logra a través de una serie de válvulas de una sola vía que no permiten que la sangre fluya de regreso. Cuando alguien sufre de venas varicosas, estas válvulas no se cierran adecuadamente, lo que resulta en el transporte ineficiente de la sangre hacia el corazón. La sangre fluye en dirección contraria, ejerciendo presión y haciendo que la vena se hinche y se distienda.

Las varices son fácil de reconocer debido a su aspecto: son venas que lucen anudadas, retorcidas, hinchadas y a menudo de color azulado. Además de los problemas estéticos que pueden suponer, estas venas suelen causar molestias que se manifiestan en forma de dolores persistentes, calambres nocturnos, hinchazón de tobillos, sensación de ardor o cansancio en las piernas después de pasar mucho tiempo de pie.

Hay una serie de factores que juegan un papel importante en el desarrollo de las varices, incluyendo la herencia, género, estilo de vida, ocupación y edad. También se sabe que pueden formarse durante el embarazo ya que la progesterona tiene un efecto dilatador en las venas. Debido a que están asociadas a la mala circulación, la formación de varices es más común en las personas que mantienen la misma posición (de pie o sentados) por períodos prolongados, que habitualmente se sientan con las piernas cruzadas y que no se ejercitan con regularidad.

Incorpora 7 hábitos en tu rutina diaria para aliviar las molestias de várices:

  1. Evita estar de pie durante períodos prolongados de tiempo. Si esto es inevitable, mueve las piernas con frecuencia. Estira y flexiona los tobillo para ayudar a bombear la sangre de las piernas.
  2. Si te toca pasar largos períodos de tiempo sentado, levántate y camina cada 35 – 45 minutos.
  3. Haz caminatas regulares para ayudar a ejercitar los músculos de las piernas y aumentar el flujo de sangre.
  4. Evita la ropa que pueda restringir el flujo sanguíneo.
  5. Manten tu peso en tu rango ideal. Esto puede ayudar a reducir la presión sobre las piernas. Reduce la ingesta de sal para ayudar a prevenir la hinchazón de las piernas y los tobillos.
  6. Manten las piernas elevadas siempre que sea posible, especialmente cuando estés sentado.
  7. Incluye nutrientes que mejoran la circulación y previenen las venas varicosas en tu dieta diaria: La vitamina C es útil para la circulación y contribuye a la estructura de las paredes de las venas. El bioflavonoide rutina, puede fortalecer las paredes capilares. Además, las antocianinas (dan a las frutas y verduras su color rojo oscuro o púrpura) puede tonificar y fortalecer las paredes de los capilares, venas y arterias.

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