Homeopatía: Carbo vegetabilis

El carbón ha sido utilizado medicinalmente desde tiempos inmemoriables gracias a su gran poder para absorber toxinas, venenos, contaminantes y bacterias.

El remedio homeopático Carbo vegetabilis se elabora a base de carbón vegetal parcialmente quemado. Para este remedio se utiliza, específicamente, carbón de haya o de abedul.

El carbón es considerado un “absorbente clínico” eso signiica que puede absorber materia inorgánica por lo que su uso interno es invaluable en casos de sobredosis de drogas, envenenamientos, gas intestinal y muchas otras condiciones de intoxicación.

Desde el punto de vista homeopático, fue Hahnemann, el padre de la homeopatía, el primero en probar el Carbo vegetabilis. Cuando éste trabajaba en su Materia Medica, las propiedades desinfectantes y desodorantes del carbón ya eran muy conocidas. Sin embargo, a través de sus ensayos logró comprobar que el carbón también era capaz de brindar beneficios en situaciones donde el organismo presenta signos y síntomas de decaimiento y putrefacción.

¿Cuándo utilizar CARB-V.?

Las dos correspondencias más importantes de este remedio son la desintegración y la oxidación imperfecta. El paciente típico de CARB-V es perezoso, gordo, pesado y sus dolencias tienden a ser crónicas. Su circulación es lenta y su sangre parece estancada, razón por la cual su apariencia es cianótica. Es un remedio ideal para pacientes que no parecen capacez de recuperarse de enfermedades pasadas; de poca vitalidad debido a la pérdida de fluidos vitales o que sufren de congestión venosa. También se recomienda para personas que de desmayan con facilidad, que son muy débiles, que están extenuados y que sienten unos deseos irrefrenables de abanicarse.

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