Descubriendo las raices del TaiChi

Para descubrir las raíces del Tai chi, hay que ir hasta lo más profundo de la historia de China.

El Tai chi era originalmente una práctica de artes marciales llamada Taiji Quan (太極拳). Quan (Chuan) significa puño o boxeo. El arte tiene un inicio legendario dentro de la filosofía del taoísmo. Su origen viene como parte de la historia de Zhang Zhan-feng, quien era un ser iluminado a quien se le concedió el título de Immortal. Algunos argumentan que Zhang es sólo un personaje mítico, otros afirman que es histórico.

Zhang descubrió el Taiji Quan a través de un sueño y luego demostró su valor al matar a un centenar de bandidos en las montañas Wu Dan, en la provincia de Hubei. El TaiChi combina la habilidad marcial del Immortal Zhang y su devoción a los principios más profundos del taoísmo. El TaiChi ha evolucionado en tres direcciones. Gracias a su rico patrimonio en la espiritualidad taoísta, evolucionó como método para el crecimiento espiritual. Gracias a su utilidad como arte de lucha, se convirtió en el arte marcial de elección para muchos luchadores. En el medio y común para ambas tendencias, se desarrolló como una potente herramienta de auto-sanación.

En la tradición china existen miles de métodos y prácticas de autocuración, generalmente llamados Qigong (Chi Kung). El TaiChi es una categoría de las tantas formas de Qigong. El TaiChi consta generalmente de 108 movimientos independientes que se conectan entre sí en un orden específico. Hay varios tipos de TaiChi. Los más conocidos son el estilo Yang, el estilo Chen y el estilo Wu, entre otros. De la mayoría de estos estilos se han derivado formas más cortas, entre 20 y 40 movimientos, que permiten a los principiantes y a las personas mayores o enfermas aprender de manera más rápida.

La práctica es beneficiosa para la salud y la curación, tanto desde el punto de vista del paradigma asiático (energía) como del paradigma occidental (fisiología). El balance y el flujo de las propias fuerzas internas de autocuración se ven reforzadas gracias a los movimientos lentos, intencionados y meditativos del TaiChi.

El suministro de oxígeno y nutrientes de la sangre a los tejidos, mejora. La capacidad del sistema linfático para eliminar los subproductos metabólicos y para transportar células inmunes, se incrementa. El perfil bioquímico del cerebro y del sistema nervioso da paso a la recuperación y la curación.

Durante la Revolución Cultural en la década de 1960 – una época muy oscura en la historia de China – todas las formas de Qigong basadas en el intelecto y la espiritualidad fueron prohibidas y su práctica era considerada un delito contra «el pueblo». Lo mismo sucedió con los estilos de TaiChi, aunque por un breve período, el estilo Yang se consideró el único sistema de sanación certificado por el partido comunista de gobierno.

Cuando se hizo evidente que muchos de los estilos de Qigong eran beneficiosos para la salud, las diversas formas de TaiChi resurgieron. Hoy en día, en la China, millones de ciudadanos lo practican a diario, algunos de manera individual, otros en grupos de cientos de personas, algunos utilizando espadas, y otros, grandes abanicos rojos.

El aprendizaje de las formas tradicionales del TaiChi puede ser muy prolongado. Afortunadamente, hoy en día se pueden explorar formas más simples de Qigong con el cual obtener casi los mismos beneficios.

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