Crecimiento de la Próstata

La glándula prostática es clave en el sistema reproductivo masculino y segrega un buen porcentaje de la composición del esperma masculino. La glándula es aproximadamente del tamaño de una nuez y se encuentra justo debajo de la vejiga. Un problema de salud común hoy en día es la inflamación de próstata y el cáncer. Afortunadamente, esta enfermedad es totalmente prevenible y reversible a través de un estilo de vida saludable.

Los síntomas más comunes asociados con el crecimiento de la próstata incluyen micción frecuente, urgencia urinaria, dificultad para iniciar la micción, fuerza reducida del chorro de orina, goteo terminal, vaciamiento incompleto de la vejiga y/o la incapacidad total para orinar. Se cree que la mayoría de los hombres experimentan algún grado de crecimiento asintomático de la próstata a partir de los 45 años. A la edad de 60, se cree que el 80% de todos los hombres experimentan algún tipo de problemas urinarios debido al crecimiento de esta glándula.

La función de la próstata es filtrar el semen de toxinas e impurezas asegurando así la concepción y reproducción de especies fuertes y sanas. Las impurezas más comunes provienen de xenoestrógenos (moléculas artificiales que imitan el estrógeno). Estos productos químicos perturban el equilibrio normal entre el estrógeno y la testosterona lo cual conduce a un crecimiento prostático indeseado. El estrés, el exceso de oxidación de los radicales libres y otros agentes inflamatorios son también factores críticos en la la prostatitis y carcinomas prostáticos.

La próstata depende de una buena circulación para recibir sangre fresca y oxígeno. Un estilo de vida sedentario crea congestión y el estancamiento en esta región. Ciertos grupos de personas tienen un riesgo mayor de sufrir problemas de próstata, por ejemplo, los conductores de camiones, autobuses, motocicletas, pilotos, y otras personas que pasan largos períodos de tiempo sentados y que reciben la presión adicional de las vibraciones de sus vehículos. Otro grupo de riesgo incluye a los ciclistas, pues sufren mucha presión en la ingle mientras utilizan las bicicletas.

¿Qué puede ayudar?

  • Una dieta anti-inflamatoria rica en fitonutrientes -frutas y hortalizas frescas- es de vital importancia. Elimine granos, carnes y productos lácteos procesados.
  • Incremente el consumo de grasas “buenas” como aceite de oliva, aceite de coco, aguacates, nueces y semillas
  • Utilice hierbas anti-inflamatorias como canela, orégano, cúrcuma, jengibre, ajo y romero.
  • Ciertos compuestos nutricionales son particularmente buenos para prevenir y revertir la inflamación de la próstata. Las verduras crucíferas como el brócoli, brotes de brócoli, la col rizada y el repollo contienen indol-3-carbonilo, isotiocianatos y sulforafano, que ayuda a eliminar el exceso de estrógenos y otras toxinas del cuerpo. Estos fitonutrientes también destruyen las células cancerosas. El licopeno es un antioxidante que normalmente se encuentra en la próstata, pero disminuye con la edad y con la vida sedentaria. Algunos alimentos ricos en licopeno son los pomelos, tomates, pimientos rojos, moras y frambuesas.
  • El zinc juega un papel crítico en la función enzimática, la inmunidad, y la salud reproductiva. Los problemas de próstata se asocian, muy frecuentemente, con deficiencias de zinc. Comer semillas de calabaza / auyama, ricos en zinc, puede ayudar a disminuir la activación de la multiplicación celular de próstata.
  • Beba té rico en antioxidantes (jengibre, palma enana americana y té verde descafeinado) para ayudar al cuerpo en ciclos de desintoxicación necesarios para una próstata sana.
  • Normalice sus niveles de vitamina D
  • Utilice suplemento de omega 3 de alta calidad
  • Haga ejercicio con regularidad pero evite el ciclismo
  • Evite desodorantes, champús y cualquier otra cosa que contenga sustancias xenoestrogénicas

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