Brotes y germinados: pequeños de tamaño pero grandes en salud

En la vida de una planta, la germinación es el momento de mayor vitalidad y energía. La semilla, después de haber permanecido en silencio durante un período prolongado de tiempo, se vuelve más activa y comienza su viaje a través de la capa superior del suelo, hacia la superficie de la tierra.

Cuando una semilla sana brota se activan muchos sistemas metabólicos diferentes: convierte parte de su contenido de azúcar en vitamina C, un antioxidante que la proteje ante las nuevas condiciones del medio ambiente y también comienza a sintetizar una serie de enzimas, muchas de ellas necesarias para manejar el metabolismo del oxígeno necesario para la vida por encima del suelo.

Gramo a gramo, los brotes y germinados son más ricos en vitamina C que las plantas maduras en las que finalmente se convertirán ya que, este momento preciso en su ciclo de vida (la germinación), exige un altísimo nivel de vitalidad.

Para poder obtener el mayor beneficio de los brotes y germinados, éstos tienen que ser muy frescos y deben ser manejados y refrigerados cuidadosamente. La mayoría de las semillas pueden ser germinadas en casa utilizando un frasco de vidrio de boca ancha y una tapa que permita el flujo de agua y aire. Vale la pena señalar que las semillas son inteligentes y muchas no germinarán en agua contaminada. Para brotes y germinados sanos es esencial una fuente de agua limpia, por ejemplo, agua potable o de manantial. Aunque los brotes de soja (frijol mungo) y de alfalfa son los más comunes, las semillas de lentejas, garbanzos, calabaza, centeno y girasol son igualmente fáciles de germinar.

Los brotes son una adición muy saludable a sus comidas. Uselas en ensaladas, sandwiches o en cualquier otras preparaciones.

Una palabra de advertencia acerca de la alfalfa

Esta semilla tiene grandes cantidades de un aminoácido llamado canavanina y algunas investigaciones han asociado el empeoramiento de las condiciones inflamatorias, tales como la artritis reumatoide y el lupus eritematoso sistémico, con este aminoácido. Por este motivo, las personas con enfermedades inflamatorias crónicas, incluyendo las enfermedades autoinmunes, deberían evitar consumir brotes de alfalfa.

Guía de germinación

Se pueden conseguir gradas germinadoras elaboradas en plástico transparente que permiten el brote simultáneo de semillas, granos o nueces, sin embargo, un frasco de vidrio grande y un pedazo de malla con una banda elástica para tapar el envase, es la solución más sencilla. Asegúrese que la tapa permita el drenaje del agua excedente ya que demasiada humedad promueve la putrefacción de los brotes.

Remoje sus granos o semillas en agua potable por un par de horas. Escúrralos bien – deben estar húmedos, no mojados – y colóquelos en su recipiente de vidrio. Coloque la malla sobre la boca del frasco y asegure con la banda elástica. Mantenga a temperatura ambiente.

Enjuague con frecuencia, al menos dos veces al día, escurriéndolos bien cada vez.

Cada semilla o grano tiene su propio momento ideal de germinación, pero como regla general, después de tres a cinco días estarán listos para comer! Si los deja más tiempo desarrollarán hojas y se conviertirán en verdes, también comestibles y nutritivos.

El crecimiento puede ser ralentizado o detenido por refrigeración.

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