Arcillas Medicinales

El uso de la arcilla para solucionar una diversidad de problemas de salud y belleza es conocido desde tiempos inmemoriales.

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Cleopatra, reina de Egipto, usaba barro negro traído desde tierras lejanas, para sus baños de belleza. El uso de la arcilla como medio terapéutico, aunque es usado en poblaciones campesinas ha sido olvidado en las grandes urbes; se usa para curar muchas enfermedades, en aplicaciones externas como emplastos o de manera interna, tomado por vía oral. Existen, según su color, varios tipos de arcillas (blancas, verdes, rojas, negras, etc), y por lo tanto varían en su composición (caolinita, illita, montmorillonita, bentonita, atapulguita, etc); es importante, por tanto, saber que tipo de color de arcilla es la mejor para la aplicación de las diferentes enfermedades.

Arcilloterapia

La arcilla es un mineral o un grupo de minerales, que se presentan en conjunto formando una roca sedimentaria llamada lutita y constituida por muchos minerales provenientes de fuentes magmáticas (volcánicas o intrusivas), metamórficas o sedimentarias. Desde un punto de vista químico, las arcillas mas conocidas están compuestas por silicato de alúmina hidratado; acompañados de muy variados óxidos minerales, aunque por su cantidad cabe destacar el hierro, el silicio, el aluminio o el magnesio. La mezcla de arcilla con agua (líquidos o extractos de plantas) da lugar a la formación de barros o fangos. La aplicación del barro o fango con propiedades terapéuticas también se conoce como arcilloterapia, barroterapia, fangoterapia o geoterapia. El barro es una fuente formidable de energía y salud cuyas sales minerales son vitales para nuestro organismo; su uso frena la proliferación de microbios o bacterias patógenas (cuerpos parasitarios), a la vez que favorece la reconstitución celular sana. Actúa en el foco de la enfermedad, efectuando una limpieza completa, así como la evacuación de elementos nocivos.

La arcilla fue usada por los médicos egipcios, hace aproximadamente 2.000 años, contra las inflamaciones y el reuma. En Grecia, Hipócrates la utilizaba para aliviar dolores. En la antigüedad también fue usada por romanos y árabes. Durante la primera guerra mundial los médicos alemanes y austriacos utilizaban la arcilla, con buenos resultados y por vía oral, para casos de disentería, fiebre tifoidea y cólera. En la actualidad es usada por los campesinos para curar las heridas de sus animales aplicándoles un emplasto de barro sobre la herida; algunos animales cuando tienen heridas usan el barro embarrándose en él, de allí su uso muy difundido entre campesinos.

Propiedades medicinales de las arcillas

Todas las arcillas contienen en su bioquímica los minerales y oligoelementos indispensables para todo ser vivo y que desempeñan importantes funciones en el cuerpo. La arcilla aporta sílice (agente remineralizador y antitóxico, importante en el sistema vascular, nervioso, respiratorio y óseo, actúa sobre las fibras elásticas y en la regeneración de los tendones y la piel), magnesio (fundamental para el crecimiento de los huesos, permite la correcta asimilación del calcio, drena el hígado, es estimulante biliar, antiséptico y antioxidante, activa la regeneración celular y calma y re-equilibra psíquicamente), calcio (importante en la formación y conservación de huesos, dientes y tendones, imprescindible en la coagulación sanguínea y en la regulación del sistema nervioso), sodio (regula el equilibrio de líquidos en el organismo), potasio (complementa la función del sodio), manganeso (forma parte de muchas enzimas y provoca la acción de otras en procesos antioxidantes y de producción de energía), hierro (produce glóbulos rojos en la sangre, favorece la circulación y oxigenación del organismo e interviene en la generación de energía) y zinc (necesario para el sistema inmunológico, es imprescindible para el crecimiento, la formación de tejidos y la maduración sexual masculina). El selenio y el litio ayudan a ralentizar el envejecimiento.

Las arcillas tienen muchas propiedades medicinales o curativas, entre las que podemos mencionar:

  1. Antibacterial, Antiinfecciosa, Antiséptica o Desinfectante: Reducen la posibilidad de infección o putrefacción (pus). Es un gran germicida que destruye las bacterias.
  2. Cicatrizante y regeneradora: Cura y cicatriza las heridas en la piel y heridas en órganos internos.
  3. Depurativa, Descongestionante y Desintoxicante: A causa de su poder de absorción y/o adsorción de sustancias tóxicas, ayuda a purificar el organismo y la sangre (depurativa). Ayuda también a neutralizar y fijar las impurezas (toxinas) contenidas en los tejidos, y por su poder de adsorción promueve el drenaje y eliminación de las impurezas en suspensión en líquidos orgánicos (sangre, linfa y bilis). Las arcillas pueden acumular gran cantidad de calor y pueden absorber la grasa de los tejidos de la piel; por esta razón se utilizan en mascarillas de belleza ya que dejan el cutis libre de impurezas.
  4. Desinflamante: Usado como antiinflamatorio en heridas externas, edemas y golpes, como emplasto; y para heridas internas, por vía oral (la ingestión de arcillas debe ser controlada por un profesional de la Naturopatía.)
  5. Remineralizante: A causa de su contenido múltiple en minerales de todo tipo.
  6. Revitalizante: Regula el sistema endocrino y estimula la piel, actuando como tónico corporal.

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