Aceites esenciales: preciosos tesoros para la curación

Las pirámides egipcias son testimonio vivo de la veneración del mundo antiguo por los aceites esenciales.

Los faraones eran enterrados con su riquezas de oro, joyas y aceites preciosos para llevarlos con ellos a su próxima vida. Cuando las pirámides eran profanadas por los ladrones, el oro y las joyas eran muchas veces dejados atrás en favor de los frascos de los aceites aromáticos los cuales consideraban aún más valiosos.

El Papiro de Ebers, antiguo texto médico egipcio, describe cómo ungir el cuerpo con aceites esenciales para lograr belleza y para tratar una serie de enfermedades y problemas de salud. Hoy en día nos guiamos por la ciencia cuando tenemos que tomar decisiones de salud … y los aceites esenciales no decepcionan, aunque su composición no sea nada sencilla.

Los aceites esenciales son elementos valiosos de la curación natural. Son la forma concentrada de lo que, a veces, se denomina como «la sangre de la planta». Son tan complejos y contienen tantos elementos químicos como nuestra propia sangre – y están cargados de oxígeno. Parte del impacto en la salud que se atribuye a los aceites esenciales es gracias a la concentración de oxígeno que contienen ya que éste aumenta la capacidad de nuestras células para metabolizar los alérgenos, toxinas y el estrés, por lo tanto apoya la salud de todos los sistemas del cuerpo humano.

La mayoría de los elementos químicos en los aceites esencial se consideran compuestos secundarios ya que no son vitales para la supervivencia de la planta; más aún, la ciencia todavía no sido capaz de determinar, a ciencia cierta, la razón por la cual las plantas secretan estos compuestos volátiles. Algunas teorías afirman que son métodos de protección contra bacterias o animales; otras teorías establecen que se utilizan para atraer a insectos y así promover la polinización de la planta.

Los aceites esenciales se consideran líquidos volátiles porque se componen de moléculas ligeras que puede evaporarse fácilmente Estas moléculas son capaces de cruzar la barrera sangre-cerebro afectando a las emociones y la función cerebral.

A pesar de su nombre, no son aceitosos. Se denominan aceites porque no se mezclan fácilmente con el agua. De hecho, la manera más fácil de eliminar un aceite esencial es diluyéndolo con cualquier aceite vegetal puro (por ejemplo, aceite de oliva, almendra, jojoba o incluso mantequilla). Son sustancias muy potentes que no deben aplicarse directamente sobre la piel. Por ejemplo, una gota de aceite de menta tiene la misma potencia que aproximadamente 30 tazas de té. Se requiere de enormes cantidades de material vegetal para producir los aceite esenciales. En algunos casos, como por ejemplo el aceite esencial de Rosas Búlgaras, se necesitan casi 2000 kilos de pétalos de rosa para producir, apenas, 1 kilo de aceite esencial. En el caso de otras plantas, como por ejemplo la lavanda, 50 kilos de material vegetal producen un kilo de aceite esencial.

El almacenamiento adecuado de los aceites esenciales es clave para mantener su potencia y su longevidad. Al igual que otros productos naturales, éstos cambian con el tiempo. Para frenar estos cambios, los aceites esenciales deben ser guardados en un lugar fresco y oscuro. Cada aceite tiene su propia tasas de cambio o vida útil. La toronja, y en general todos los aceites cítricos, tienen vidas útiles más cortas. Otros, como el sándalo o el pachulí, tal como sucede con los vinos, sólo mejoran con el tiempo.

Te recomendamos